La Emperatriz

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Sentirse la Emperatriz por unos minutos de vez en cuando, desde luego es una recarga de energía. Es como enchufarte a la tierra. La Emperatriz es el inconsciente preñado de ideas. Lo primero, es acondicionar el espacio elegido para la práctica a una temperatura de confort, una iluminación adecuada y una postura corporal cómoda. Lo mejor es sentarse en una silla o en el suelo, si la segunda opción es la elegida, se recomienda la postura de loto o con las piernas cruzadas. Lo importante es sentirse relajados y con la espalda recta. Realizar unas series de respiración para acallar la mente.

Después de entrar en un estado de relajación profundo, observa este Arcano. Quédate con los colores, con los símbolos, con la vestimenta de la emperatriz y con su rostro. Entiende que es la imagen de la fecundidad y los deseos por realizar. Entra en la carta, vive su espacio en tamaño real. La emperatriz te espera alegre, te llama, es muy agradable y seductora. Te ofrecerá con gusto su trono y su corona. Siéntate allí, rodéate de la abundante vegetación y de vida. Colócate su corona, ésta llenará tu mente de  poder y fuerza. Visualiza ahora todos tus deseos insatisfechos.

Poco a poco empezarán a llegarte imágenes a través del tiempo y el espacio. Recógelas, obsérvalas; lentamente se irán haciendo más nítidas y concretas. Disfruta imaginando que tus ideas toman forma y cada deseo está realizado.

Llévate contigo esa sensación de satisfacción al haber conseguido eso que anhelabas. Agradece la energía positiva que has recibido y devuelve el trono y la corona de estrellas a la emperatriz. Vuelve por el mismo camino a este plano de forma lenta y sin prisa. Quédate un poquito en la postura, corrige tu espalda, tus manos, siéntete cómodo y percibe cómo te sientes antes de abrir los ojos. Es bueno anotar el resultado de nuestras visualizaciones en un cuaderno destinado para ello, si tienes ya uno en el que anotes tus sueños, sería perfecto.  Puedes hacer este ejercicio con este Arcano las veces que desees. Con el paso del tiempo es interesante leer las diferentes experiencias, pues muchas veces no son iguales.

Yo no puedo olvidar la primera vez que fui a ver a la emperatriz. Fue muy simpática conmigo, tenía unos coloretes muy brillantes de estar tomando el  sol y estaba orgullosa de su embarazo. Me dejó a mi aire, me senté en su trono y cuando me disponía a disfrutar del paisaje descubrí otro personaje medio escondido. Muerta de curiosidad fui a ver de quién se trataba. Atravesé todo el jardín escuchando el canto de los pájaros y, escondida detrás de un muro, la encontré. A la intrusa de mi película  la conocía perfectamente ¡era  la sacerdotisa! En mi interior me pregunté: “¿Qué hace esta mujer aquí?” Me llevé las manos a la cabeza y me di cuenta de que me había olvidado de ponerme la corona. Creyendo que mi trabajo estaba siendo un fraude lo único que me apetecía era salir de allí. Ya que la sacerdotisa no hacía amago de interactuar conmigo, me volví caminando hacia el trono y comprendí. La suma sacerdotisa es el inconsciente virgen, es la sabiduría oculta.  Debía primero buscar en mi interior para encontrar el camino hacia mis ideas. Ahora cada vez que voy a ver a la emperatriz no me suelo olvidar de ponerme su corona.

La sacerdotisa representa a Isis con velo mientras que la emperatriz es Isis sin velo.

“ A partir del caos original (0=Loco) se originan dos principios polares; el masculino procreador (1=Mago) y el femenino receptor (2= Suma Sacerdotisa), que tienen que unirse de nuevo (1+2=3) para poner en marcha la creación (3= Emperatriz, fertilidad y crecimiento continuo de lo nuevo)

Ilustraciones: Tarot Cristal, Elisabetta Trevisan, 1995. Lo Scarabeo

Tarot Art Nouveau, Antonella Castelli, 1998. Lo Scarabeo.

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1 comentario en “La Emperatriz

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