El Sol

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Aunque una persona no haya visto en su vida este Arcano Mayor; El Sol, la primera impresión que tendrá será positiva, ya que transmite alegría y amparo para cualquiera. Sin él, no podríamos vivir, sin su energía, no estaríamos aquí.  La Creación de toda la Naturaleza se alimenta del Sol, toda ella y todo lo que conocemos, dependen de él. El ser humano olvida, que mediante su acción imprudente y constante, hace interferencia en el equilibrio ecológico, rompiendo todas las cadenas evolutivas y destruyendo el sistema natural. Un vez leí en un libro, buenísimo por cierto, algo así como que “todo deporte de sangre embrutece el espíritu”. Viniendo a decir que el hombre es el único animal que mata por placer, se desconecta de la ley natural y de la conciencia universal.

Al saltarse una suma de individuos las reglas del Logos, éstos llevarán a la destrucción a la humanidad entera. Con lo cual, puede hacerse una relación de este Arcano con los cambios brutales que llevan al planeta a un fin evidente, o no. En nuestra mano está, en nuestra benevolencia y ciencia, que evolucione y sobreviva.

Esos son los niños desnudos de esta imagen. El Sol les da toda su Luz, y les pide que que cuiden de todo aquello que se les ha dado, que transmitan bondad, paz y armonía. Ellos son la felicidad, se unen, se compenetran con los demás y con todos los Reinos de La Naturaleza. Por eso muchas veces esta bella ilustración alude a la cooperación. El Sol es vitalidad y salud, el espíritu presente en el ser humano, la iniciativa, la regeneración mental y la fertilidad. 

La concentración con este Arcano es una buena herramienta para cargarse de energía vital, de intentar curarse emocionalmente o de incluso enviarle a alguien sus rayos de luz. Es muy común en cualquier ejercicio de relajación guiada que se recurra a imaginar una “bola de luz blanca” que recorre todo tu cuerpo. Es una técnica muy fácil y sutil.

Si tienes la oportunidad de acudir a una zona verde en un día soleado, sinceramente creo que es lo más efectivo en relación a este ejercicio. Siempre que la temperatura no sea excesiva y estés con la ropa y protección adecuadas, ¡no vaya a ser que en vez de una recarga de energía sufras una insolación! 

Si prefieres hacerlo en casa, toma tus pautas de relajación habituales y trata de sentarte en conexión con la tierra, ya sea en una silla con los pies en el suelo o en posición de meditación acostumbrada. Siempre con la espalda recta y brazos sueltos, relajados, cómodos y flojos, apoyados en tus muslos. Cuando veas tu Carta del Sol, verás cómo sus lágrimas descienden sobre los niños y cada vez se vuelven más luminosas, cobran vida, se mueven, son reales. Los niños empiezan a reír y también hablan entre ellos, respiran, brillan, tienen vida. Únete al escenario tan atractivo, nota como el calor y la sequedad te impacta en las mejillas. Sitúate con los pequeños, ellos están casi sin ropa, no les hace falta, son seres espirituales y tú también lo eres. Despréndete de tu jersey, libérate y quédate de la forma más natural que te parezca en tu experiencia personal. Siéntete arropado/a, cómodo/a y a gusto. Estás en tu casa. Respira.

Ahora mira hacia arriba, el Sol te cuida, te nutre, siente como su calidez penetra en tu frente y cómo esa energía amorosa te lleva a un océano infinito de luz. Túmbate allí, nada en éĺ, vuela, pasea… lo que te apetezca. Recárgate y quédate allí el tiempo que quieras. Si quieres pedirle al Sol energía para alguien, es el momento. Recuerda que no está de más pedir por los demás, por una causa o por el planeta. Visualiza tu idea e imagina que se recarga todo su cuerpo a través de su aura con una energía amarilla dorada. Tú puedes sanar, pero si quieres enviarle energía, primero pide permiso, pregúntale en tu visualización si quiere que le ayudes. Si su respuesta es negativa despídete con cariño, quizás la próxima vez sea posible. Sino te habla, fíjate en sus gestos, y sino, en tu propia sensación. No hay que forzar nunca. 

Para salir, lleva la atención a tu respiración, y empieza a tomar contacto con los pies en el suelo, date cuenta de dónde tienes tus manos, siente tu cuerpo poco a poco. Cuando te sientas preparado/a, abre tus ojos y reflexiona si te sientes diferente, como si hubieses dormido un ratito y ahora estás más descansado/a.  Es bueno hacer este ejercicio a primera hora de la mañana, impregnarás a todo aquello que te rodee con tu brillo y, contagiarás tu actitud positiva, de colaboración y compenetración a todos los demás.

Ilustraciones: Tarot Cristal, Elisabetta Trevisan, 1995. Lo Scarabeo

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