Tarot Nefertari

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Esta baraja está ambientada en el estilo de vida, cultura y religión del antíguo pueblo egipcio, pero no es el primero que se ha basado en esta gran civilización que se mantuvo unos 3000 años hasta su decadencia y completa caída en el 31 a.C al convertirse en provincia del Imperio Romano. El Arqueólogo Masón Antoine Court de Gébelin publicó un artículo en 1871 (en Francia) que relacionaba los Arcanos Mayores del Tarot de Marsella con la religión egipcia. También expuso su interpretación sobre la palabra Tarot: Ta →doctrina Rosh→ mercurio. Mercurio es Hermes para los griegos, el Dios de La Magia para los egipcios; Thot. Más tarde, Etteilla en 1795, convencido de que el Origen del Tarot estaba en Egipto en 2170 a.C, ideó su propia baraja (la actualizada ha sido utilizada en esta web) a partir de la originalidad de dicho Tarot, El Libro de Thot, pues a lo largo del tiempo se había deteriorado, mal gestionado y perdido información. Así la creó según su criterio, añadiendo nuevos datos y formas, convencido de que su obra era lo más ajustado a las 78 cartas primitivas. Afirmó que este trabajo podía usarse como herramienta para predecir el futuro, estudiar el presente y también analizar el pasado de una persona, lugar o situación. Etteilla tuvo muchísimo éxito a su edad tardía y post-mortem, dejando una Sociedad de Discípulos organizada y una gran serie de seguidores que a lo largo de los años han seguido en su línea, lo que le convierte en un personaje imprescindible en la evolución del Tarot y sobre todo, en cuanto a las variedades de barajas egipcias se refiere.

En 1909, el esoterista francés “Papus”, en una de sus obras hablaba, asegurando que tenía pruebas; documentos, de que otro gran maestro del ocultismo, Eliphas Leví, tenía intención (supuestamente) de crear una baraja basada en los monumentos egipcios expuestos en los museos occidentales (tras el gran “saqueo” que se ejerció en la época). El caso es que Leví tenía interés en en construir una baraja definitiva; completa, pero nunca la terminó. Dicho ésto, podemos hablar de Jean Baptiste Pitois, también llamado Paul Christian y discípiulo de Leví. Éste decidió dedicar gran parte de su experiencia vital a terminar el propósito de su mentor. Además de hacer una reconocida labor relacionando la astrología con el Tarot, hizo un gran trabajo simbólico con los Arcanos en “La Ceremonia de La Pirámide”. Un texto escrito por él que describía un ritual en el que el iniciado recorría un sendero por los conductos subterráneos de La Piramide de Keops. Esta parte me parece muy interesante, pues es cuando se da la idea de que el aprendizaje que tiene que realizar el ser humano, está en un camino ligado a los veintidós triunfos de una manera mágica donde se reconocía y se aceptaba lo que las ilustraciones transmitían. Sin embargo, ni en este capítulo, ni en su obra “La Historia de La Magia” (la cual está llena de connotaciones del libro de Hermes), Christian/Pitois hace una secuencia bien explicada donde cada ilustración tenga asociada su descripción correspondiente. Por lo tanto, más tarde es cuando el artista Maurice Otto Wegener “fabricó” las láminas con una técnica tipo “collage” fusionando las explicaciones de Christian e inspirándose en los monumentos de los museos europeos como se tenía intención desde un principio. Se llamaron “Las 22 Láminas Herméticas del Tarot Adivinatorio” París, 1896.

Sin dejar de fascinar esta cultura ya enterrada en nuestra sociedad occidental, siguieron apareciendo creaciones, algunas derivadas de Wegener como por ejemplo, el famoso Tarot Egipcio Kier de 1971, Buenos Aires, y la que os presento aquí.

Toda esta breve, escasa, y fácil introducción me deja explicar que en este océano infinito de barajas de Tarot, existe un apartado que agrupa los que están inspirados en la mencionada civilización egipcia y que yo muestro en este momento una de entre “muchas” con sus peculiaridades y diseños. Es por ello que me siento incapaz de nombrarla abiertamente “Tarot Egipcio”.

La baraja que presento está dedicada a una bella princesa egipcia llamada Nefertari, que vivió entre los años 1250 – 1200 a.C y fue esposa de Ramsés II, incluso su favorita. Las imágenes están inspiradas en los frescos que se han encontrado en su tumba y ha sido desarrollada entre el año 1997 y 1998 por la fanática estudiosa de este campo,  Silvana Alasia. Gracias a esta artista, disfrutamos de esta inconfundible y apasionante obra  egipcia “reciente”. La editorial es “Lo Scarabeo”.

Sus 22 Arcanos Mayores explican el viaje del héroe en su lado más espiritual y esotérico, y sus 56 Arcanos Menores nos muestran escenas diarias de la vida cotidiana con los personajes propios del lugar en aquella época. Ésto hace que este mazo sea muy fácil de comprender si ya tenemos experiencia previa con las barajas más comunes, pues sigue el mismo patrón que El Tarot de Marsella y escenifica los Arcanos Menores como Waite. Con esto no quiero decir que no se pueda empezar por ésta, es fácil y cada uno es libre de empezar por la que quiera. Además de la belleza que nos ofrece, sus colores, el fondo dorado (que alude al Sol, grandeza), la finura de las figuras, la exquisitez en cuanto a las proporciones, ese puro magnetismo…, nos invita a trascender más allá y a querer conocer la Simbología Egipcia aunque sea un poco, para entender más, descubrir y profundizar en este fascinante conjunto de “cuadros” en miniatura.

Los Arcanos Mayores y su simbología básica

He aprovechado a disponer tres grupos de cartas en la secuencia de los Arcanos de la imagen adjunta. Separando el Loco, la carta no numerada, tenemos 21 triunfos restantes en agrupaciones de 7.

El Loco:

Este personaje representa al héroe en su primer paso para adentrarse en el viaje. La inocencia hace de él un alma sin miedo, desatada de toda responsabilidad y ataduras, así se muestra, con ganas de avanzar y mirando a un gato que parece que no quiere que se vaya. El joven, le anima a que le acompañe. Aquí nos encontramos con este animal protagonista, un símbolo fuerte.

¿Qué valor tenían los gatos para los egipcios?

Sin duda, este felino era respetado y adorado por ellos. Fueron domesticados para cuidar sus cosechas, enfrentándose a ratas y serpientes, gracias a ellos se aseguraban tener sustento cada temporada. Eran la imagen de la protección del hogar, se convirtieron en un animal sagrado incorporados también al ritual de momificación. Fueron sustituídos por los perros para la caza menor, sobre todo con aves.

En el Arcano del Loco de las demás barajas, habitualmente se representa acompañado de un perro, el animal doméstico, fiel y de compañía, que le intenta atraer hacia atrás advirtiéndole de los peligros que le esperan, pretende “protegerle” de alguna manera. En el caso de esta imagen, es un gato/gata que acaricia al príncipe, probablemente sea Tutmosis III, que era demasiado joven para ascender al cargo y su tía y madrastra Hatshepsut se encargó de hacerse con la soberanía, además arrastraba el rango de “Esposa de Dios”. Cuando ésta murió, el príncipe por fin se pudo liberar de sus ataduras familiares y se convirtió en Rey único de Egipto. A partir de su reinado, ha sido cuando se han encontrado cada vez más gatos momificados con sus dueños en los sarcófagos. 

Bastet fue una de las más famosas Diosas gata, divinidad en la II Dinastía, pudiendo estar relacionada con la protección del difunto en su hogar del más allá.

El Mago:

En este caso, tenemos al Mago representado por su vestimenta como un príncipe egipcio maduro sentado de lado, sosteniendo la “vara mágica”, el basto y los tres elementos restantes, la copa, el oro y el puñal. Ahora él, con su vara de poder, tiene conocimiento para manejarlos y en base a su manipulación, con la iniciativa y la voluntad emprenderá lo que quiera. Pues con la fuerza que le viene de arriba, puede ejercer de forma perfecta en La Tierra. Tiene un cinturón con el emblema del disco solar, del Dios Sol que le capacita de alguna manera para ejercer esa conexión con el Ser Absoluto. Las imágenes de los cuatro elementos también están desarrolladas en base a  las escrituras jeroglíficas.

La Sacerdotisa:

A la que vemos representada de pie con un vestido de lino, tan fino que lo hace semi transparente, como un velo, es Nefertari. Es representada en las pinturas de su tumba con este vestido blanco y un “fajín” rojo donde los extremos de un nudo se muestran colgando por la parte de delante. Por sombrero lleva una especie de tocado con dos plumas altas y alargadas de halcón doradas (corona shuty).Es un tocado real, la que lo lleva se caracteriza por ser ” Grande Esposa Real”. El casco tiene forma de pájaro, en su conjunto, hace alusión a la Diosa buitre Nejbet. Aquí, Nefertari se muestra descalza. Ofrece con cada mano un cuenco de barro en diferentes colores, ¿será la sacerdotisa ofreciendo los valores secretos, la pócima? Al fondo también tenemos los pilares del templo, con los que nos encontramos en las variadas representaciones de este Arcano.

La Emperatriz:

Otra imagen de la tumba de Nefertari la tenemos en La Emperatriz. Esta vez sentada, cómoda y con un vestido que le descubre la mitad del cuerpo, ” sin velo” y con sandalias. Resguardada bajo un decorado dosel y más adornada con joyas que en la imagen anterior, se la ve reluciente, atractiva y relajada como es habitual en este triunfo del Tarot.

En la pintura original su cetro es ” Sekhem”  una de las fuerzas del espíritu divino relacionado con el akh, identificado con la luz, que ayudará a Nefertari en el más allá. Aquí es una pluma de avestruz de Maat. Nefertari posa la mano sobre un juego de damas típico egipcio, en esta obra la posa sobre la maceta de una flor de loto,  simbolizando la belleza, la alegría, el frescor, la naturaleza y la juventud. 

 

El Ankh es el símbolo más repetido, emblema del palo de oros en esta baraja. Su trazado es como una cruz, y significa “aliento vital”, es el suspiro de vida, la fuerza vital manifestada en agua y aire. Ansata de Atón. Está debajo de un triángulo, la trinidad que hace de nexo con un dibujo de unas trompas de falopio, parte del sistema reproductor femenino a modo de jeroglífico, mostrándonos la fertilidad de La Emperatriz, y el 3 como creación.

 

El Emperador:

Este Faraón porta un cetro doble. En que se semeja a un “gancho”; heka una fuerza del ser humano que se asocia con la magia y también con el ganado, el Emperador dirige a su pueblo y establece sus normas. El otro complementa esa fuerza, se relaciona con el Dios Osiris y su nombre es Nejbet, empelado en ceremonias. Este Rey se muestra acompañado del ” Udjat” Ojo de Horus y el Escarabajo Khepri, ambos símbolos muy fuertes en la civilización egipcia. También se observa que está entre dos columnas de formas rectas, probablemente los pilares Djed, que reflejan estabilidad y seguridad, con capiteles a modo de flor de loto egipcia.

Udjat significa “el que está completo”, su leyenda es parte del mito de la lucha entre el Dios Horus y Seth( dios del caos). Horus perdió el ojo, y Seth, que asesinó a Osiris (padre de Horus) perdió los testículos. El Dios Thot apareció para curarle el ojo, lo sustituyó por el Udjat, dotado de unas cualidades magníficas y vinculado con La Luna Llena, por ello cuando ésta aparecía, se hacía peligrosa. (No es la primera vez que se habla en mitología que durante la Luna Llena suceden casos del estilo, incluso hoy en día siempre se dice que es cuando hay más crímenes, violencia y la gente está más “guerrera” según las estadísticas). Este ojo se convirtió en un importante amuleto para protegerse de la magia negra y fuerzas malignas, aportando luz en la oscuridad.

Khepri es un escarabajo pelotero relacionado con el Dios que da su nombre. También de mucho peso en la simbología egipcia, representa la larga vida y el renacimiento. Como amuleto de protección hasta se colocaba sobre la momia haciendo de segundo corazón y así sustituir al verdadero en el Juicio de Osiris. Algunos ejemplares de este animal también fueron conservados.

El Hierofante:

Aquí tenemos la imagen del típico sacerdote egipcio con su vestimenta habitual y  tres cetros de poder. A los dos que tenía el Emperador, le sumamos el Uas, está presente en los ritos funerarios, es la dominación y  la potencia divina que necesitará el difunto en el más allá. La parte superior tiene forma de cabeza de animal y la inferior tiene forma de horquilla. Acostumbrados a ver dos discípulos a sus pies, en esta ocasión solamente vemos a uno. Es importante destacar que además de las flores de loto sobre los dos pilares del santuario, aparece la flor de papiro, con la cual se elaboraba el papel y por lo tanto donde se realizaban las escrituras. El Hierofante es el maestro de los misterios sagrados. Por su corona y ropajes, es Osiris, que daba esperanza al hombre hablándole de resurrección.

Los Enamorados:

La unión de estos dos personajes de figura masculina y femenina se une a un elemento importante que vuela por debajo de las caderas de ambos. Es una manifestación de Nejbet, en forma de buitre con el disco sol de Ra sobre ella, hace de protectora y es la diosa de los nacimientos, es como una comadrona. Quizás se la relaciona con este naipe como nacimiento del amor entre la pareja. Sostiene en el aire el Ankh, mencionado arriba.

El Carro:

Muy conocida esta representación del vehículo egipcio, utilizado en principio como transporte de combate, recuerda la marcha e independencia del héroe armado con arco y flechas. Lo más significativo de la imagen es que no se ven los caballos ni las riendas, pero se representan alrededor de su cabeza. El equilibrio de los opuestos de las esfinges de Waite, están aquí a cada lado de la mente del individuo contrastando también en los colores. Lo importante es que se le ve avanzando seguro y estable, pues con una mano dirige su carro.

La Justicia:

Esta carta representa la escena en el momento del juicio de Osiris. Probablemente sea Isis a la que vemos sosteniendo el Ankh con la mano izquierda y un nuevo cetro de loto con la mano derecha. Aparece Thot en la balanza, calculando el peso del corazón (la moral y la conciencia) del fallecido y comparándolo con el de la pluma de Maat, que significada la verdad y la justicia universal para todos por igual. En esta imagen se dicta sentencia, dependiendo de cómo te has comportado en vida, así renacerás en la muerte. 

El Dios Thot: Era el Dios creador de Hermópolis, también considerado Lunar y  Señor de la escritura, la palabra y el sabio pensamiento. Su cabeza en este caso se representa con la del ave ibis. Era el Maestro que iniciaba a los faraones y portador de los secretos. Hacía de intermediario, como un médium que podía entrar en el mundo de los vivos y y los muertos. Los herméticos griegos adoraban a Hermes, personaje mitológico helenista, alquimista, esotérico y metafísico entre otras cosas, y estaban convencidos de que era la representación del Dios Thot en la tierra y que traía mensajes divinos a los estudiosos. 

El Ermitaño:

Ahora aparece un principe que con un sutil velo blanco, se arropa ligero y se adentra en un camino de oscuridad. Aquí hay pocos elementos, se arma con un bastón y una luz que alumbra su paso. Es un tizón, un candil egipcio a base de cera de abeja y resinas que junto a paja o similar hacía de combustión para iluminar. De nuevo, el Ankh aparece en esta lámina, una manera de encontrarse con el principio de vida y la búsqueda de respuestas vitales en el viaje de introspección que hace el eremita. Está buscando respuestas.

La Rueda de La Fortuna:

La Rueda del Carro esta vez liderada por la Diosa Nejbet, haciendo en este caso de la Diosa Fortuna. Ella dirige desde arriba, con sus alas parece que no puede caer y como ave rapaz, se agarra fuertemente al contorno de la rueda. Gran aparición la del Dios Jnum, el alfarero con cabeza de carnero. El Dios de las aguas que circulaban por el mundo interno. Me lo imagino trabajando en un torno girando dando forma al barro, al lodo del Nilo para crear hombres. aquí destruye lo que está abajo y está conectado con la de arriba a través de la forma de su sombrero, con grandes plumas doradas. Era el creador del huevo primero, de donde salió El Sol y cada vez que creaba a una persona le dotaba del ka. El ka era uno de los elementos espirituales del ser humano y es la energía que posibilita la vida del cuerpo físico en el momento de nacer, incluso en los animales.

La Fuerza:

Antes de la domesticada y dulce diosa gata Bastet, existió su forma más temible y agresiva, Sejmet. Ésta era una leona fuerte y señora de batalla. Pero si se lograba controlar a la fiera, proveía de poderes más allá de la imaginación del guerrero, dotándole de una fuerza y control envidiables. Así, esta representación de Alasia, es prácticamente la misma, muy parecida a lo que vemos en el Tarot de Marsella.

El Colgado:

Lo que veo claramente en esta ilustración es un sacrificio. Se asemeja a una de las pinturas en las que aparece Ramsés II destruyendo a sus enemigos. Esta palabra es un aspecto fuerte del complejo significado del Colgado, y aquí un hombre con poder se dispone a golpear en la cabeza a un hombre joven arrodillado ante un altar. Sin indagar mucho en este tema, tengo entendido que los sacrificios humanos realizados por los egipcios fueron en una etapa temprana y corta, con la intención de que los sirvientes del difunto murieran para acompañar a los amos en el otro mundo, haciendo una vida similar a la que tenían.

El Halcón que tenemos arriba parece que tiene la potestad para que el amenazante actúe. Este animal simbolizaba el nexo entre las fuerzas celestiales y terrenales. El paso de un lado a otro. El significado de este animal Dios lo asocio al estado de pausa entre los dos mundos en la que el Colgado se encuentra sin estar “muerto”, una iluminación aún con el cuerpo físico “presente”.

La Muerte:

Sin duda, otra imagen más que repetida en la sociedad actual, el Dios de La Muerte Anubis, es muy reconocido por todos. Fue uno de los primeros dioses relacionados con El Más Allá en los textos de las pirámides. Estaba estrechamente conectado con el lugar donde se practicaba el embalsamiento y se llevaba a cabo la apertura de ojos y boca. En dicha ceremonia estaba el sacerdote Setem, que entraba en trance, se encargaba de encontrar el ka del muerto para devolvérselo y así hacer que el cuerpo, que estaba en estado de hibernación, recuperase los sentidos y despertase las partes de su ser.

La Muerte es el movimiento perpetuo de la creación, la renovación y la ascensión de todos los seres.

La Templanza:

Gran elegancia la de este Arcano. La Templanza en este caso es la Diosa Maat. Personifica el orden cósmico, la justicia, la verdad y la estabilidad que ha de estar presente en el mundo y en el cosmos. La armonía de la templanza siempre se ve amenazada por el exceso, ya sea del bien o del mal, ambos necesarios para lograr el equilibrio. Las dos fuerzas combinadas están en todo y en todos los dioses incluídos. Bien conservada se mantiene aún el fresco en la tumba de Nefertari mientras ésta es guiada por Isis en su sendero.

Se presenta arrodillada junto a otras diosas como Hathotr y Serket en las paredes que alcanzan la cámara funeraria. Silvana añade las dos vasijas de barro, que conectan con las imágenes del Tarot de Marsella y otros Tarots.

El Diablo:

Dos jóvenes se arrastran a cuatro patas en la casa de Sobek. Uno está entre sus piernas delanteras y avanza a la derecha sin que se ejerza violencia sobre él, y el otro, a otro nivel más bajo del agua se mueve hacia la izquierda. Parece que no quieren hacer mucho ruido para no despertar al Dios cocodrilo, que parece una estatua en esta lámina, está estático. También calificado como un demonio del más allá en su perfil maligno, puede llegar a ser bastante peligroso, aunque no todas sus leyendas cuentan que sus actos siempre fuesen negativos.

A veces se le asocia con Seth y otras con Osiris. Sobek era el Dios de las aguas y la vegetación. Los cocodrilos para los egipcios eran animales muy importantes y respetados, pues cuidaban de su gran fuente, El Nilo, de cualquier invasor externo no bien recibido. Eran adorados, a veces momificados y hasta se puso su nombre a una ciudad de Egipto. Ahora bien, este animal refleja los instintos más primarios que arrastran consigo estados emocionales que hacen que no nos reconozcamos cuando caemos en esas aguas, cuando entramos en lo profundo. Sólo dándonos cuenta de éste tipo de situaciones y planteamientos, saldremos de nuevo, cuanto mejor lo aceptemos, menor impacto generará el rayo de La Torre.

La Torre:

Cada vez que observo esta imagen me vienen a la mente las diferentes fotografías que los múltiples medios audiovisuales nos ofrecen sobre los obeliscos egipcios. Desde el que luce en La Plaza de La Concordia de París (construído en su momento bajo la orden de Ramsés II, tercer faraón de la XIX Dinastía y esposo de Nefertari) cuya pareja gemela sigue en las puertas del Templo de Luxor, hasta el inacabado obelisco de Asuán, éste posiblemente pretendía ser el gemelo del del Templo de Amón en Arnak, que se encuentra actualmente en Roma en La Plaza de San Juan de Letrán. El más alto de los que se mantienen. La explicación de por qué la exposición de monumentos de religiones ajenas como la egipcia en lugares sagrados de Europa está relatada en los libros de historia, también los métodos costosos de traslado por mar. A mí, lo que verdaderamente me hace reflexionar sobre el trabajo de Silvana en este triunfo es:

¿Es éste obelisco el más alto de todos y se ha roto o es que por algún incidente no se pudo acabar como el de Asuán que iba a adquirir la misma altura? ¿Es el ansia de alcanzar el cielo y la gloria corruptible por el ego? ¿Es acaso el difícil y meticuloso transporte el que afecta el resultado? ¿ Un naufragio de expectativas? A diferencia del Tarot de Marsella, aquí no se lanza nadie al vacío, intentan colocar ” La Torre”, hacerlo mejor para la próxima; tampoco son dos personajes, son tres, dos empujan y uno dirige. El control del orgullo caído.

La Estrella:

Como en los demás Arcanos de La Estrella, nos topamos de nuevo con una figura femenina desnuda sobre aguas tranquilas. El efecto logrado del papel dorado en esta escena prevalece por encima de toda ella. Esta joven no lleva cuencos ni juega con el líquido regenerador, en cambio, sostiene dos plumas de Maat en cada mano con una simetría perfecta. A destacar El círculo solar sobre la cabeza, que hasta ahora, no se había manifestado en esta magnitud. A cada lado se aprecian dos cobras, de igual tamaño y expuestas también de forma simétrica mirado en direcciones opuestas.

Imprescindible mencionar a la Diosa Uadjet (con la que este animal se relaciona) que junto a Nejbet se encargaban de la protección de la parte Norte y Sur de Egipto y sobre todo del faraón (Las Dos Señoras). Uadjet es “La Señora del Cielo” “La Vigorosa”, es la fuerza de la fertilidad del suelo y  el agua, esta vinculación le atribuyó el poder de la regeneración. También llamada “La Verde”, color de la esperanza y la sanación. 

Las doce horas de la noche se asocian a cada estrella, y éstas a cada guardián del cielo. También acompañaban al difunto junto a Ra en su camino al Mas allá. Aquí se dibujan once estrellas, ¿Será con la esfera solar de Ra que se completa hasta alcanzar las doce? También es bueno recordar que la observación de las estrellas por los egipcios, la astronomía, les dio pie a crear el calendario para encajar sus festividades religiosas y controlar las crecidas y bajadas de las aguas del Nilo, entre otras cosas.

La Luna:

Esta versión de La Luna es muy similar a la del Tarot Egipcio de París en 1896. Tenemos las dos pirámides en vez de las dos torres como es habitual, pero solamente cambian los elementos, pues el significado es el mismo. Las torres, murallas, puertas, etc lo que hacen es proteger o separar un lugar de otro. En el caso de La Luna, es la puerta a lo sagrado, a otro plano. Las pirámides también lo son, son elementos que protegen un espacio divino. y de hecho, en ellas se dibujan las dos puertas. El pasillo del medio está iluminado por la luz del astro, asociado al Dios Jansu, representado con un disco blanco sobre la cabeza, en ocasiones con forma de halcón. Alejaba a los malos espíritus y era curandero. No es la primera vez que se interpreta la energía de la luna como un baño de luz sanadora. Se repiten los guardianes caninos, el lobo y el perro (Anubis) pero Silvana no menciona al cangrejo con el cual sí cuenta el mazo de 1896, que representa el espíritu “perezoso”. Nunca se me olvidará la expresión tan sabia de una tarotista conocida ya con muchos años a la espalda que decía: ” Ay… anda que para mover a un cangrejo la fuerza que hay que tener!”.

El Sol:

Uno de los dioses más famosos y de prestigio e importancia es el Dios Ra, Dios Solar, padre de los faraones y de la vida. Durante el Reino Antíguo fue el más poderoso y el padre de todos los dioses. Ilumina  La Tierra durante el día, cuando sale por el este es un escarabajo y cuando se pone en el oeste es Atón. El Disco Solar protagonista es la manifestación de Atón, descendiendo con sus rayos, sus manos a la Tierra, es el espíritu que la alentaba. El Culto a Atón tuvo mayor importancia durante el reinado de Amenofis IV , que se fue a 300 km de la ciudad de Tebas, se cambió el nombre por Akhenatón, culto a Atón, y estableció una religión monoteísta dejando de lado el firmamento de los demás dioses. Después de esta herejía, al morir en 1354 a.C, Nefertiti, la que era su esposa, fue haciendo lo que pudo hasta que el clero defensor de Amón y demás divinidades, reorganizaron la anterior devoción y rompieron con la idea de Atón como Dios único. ¿Será el de esta lámina Akhenatón, el faraón sin corona y sin ropa que se muestra sólo y abierto a la luz de Atón?

Amón, también con origen en el Reino Antíguo había tomado mucha importancia al final del primer período intermedio, asentándose en Tebas . No se representaba con forma animal o humana, más bien con formas abstractas. Incluso, se le nombró “Señor de los Oasis”. Los humanos no podían verle, solamente sentirle, y fue uno de los más importantes del panteón egipcio a partir del Reino Nuevo sobre todo. Su nombre significa “lo oculto” y acabó fusionándose con Amón-Ra.

El Juicio:

En este momento ya es cuando se traslada el cadáver de Nefertari, después de iluminarse con el Sol, ya embalsamado, momificado y ritualizado. Bajo las alas de Maat y el Disco Solar, un sacerdote lleva con suavidad el sarcófago de nuestra Reina. A diferencia del arcano de La Muerte, aquí en El Juicio va camino al renacimiento, al despertar que se hará completo con El Mundo, en pleno gozo con el Cosmos. Aún dudo de la compañía de la imagen ¿Será la propia alma de Nefertari la que mueve su cuerpo? ¿ Un ángel? Sea o no, Silvana me hace reflexionar al respecto…

Una observación personal, es que en estas últimas cuatro cartas (La Estrella, La Luna, El Sol y El Juicio) en especial, la mitología se muestra de una manera física más sutil en la simbología, quizás es porque esta parte del camino carece de densidad, es más liviano y los aspectos y formas materiales se han ido quedando en pasos anteriores.

El Mundo:

Aquí indiscutible la imagen de las pinturas egipcias originales, la Diosa Nut, “La Grande que parió a los Dioses”, creadora del Universo, los astros, y Diosa del Cielo. La bóveda celeste, con origen en la antigua Heliópolis. Aquí la madre Nut envuelve todo en un huevo cósmico. Los cuatro elementos se presentan a modo de cuatro grupos de jeroglíficos a cada lado de la mujer que danza en dentro de la aureola. Sus brazos abiertos y extendidos a modo de cruz ansata se asemeja al estilo del Mundo de Marsella por la postura simbólica. Aquí la unión con todo lo que existe se cumple, el concepto de multiplicidad se reduce a uno, y se acaba un ciclo para empezar otro con El Loco.

Aún encuentro confusiones online entre la Reina Nefertari de la Dinastía XIX, esposa favorita de Ramsés II (con el que jugó un papel influyente a nivel sentimental y político) y la Reina Nefertiti de la Dinastía XVIII (período de máximo esplendor faraónico) y Gran esposa de Akhenatón. Siempre acompañaba a su marido faraón y era representada en la misma magnitud, también con la doble corona, lo que hace considerar que fue la segunda reina-faraón después de Hatshepsut. 

Lo importante y relacionado con este trabajo, es la preciosa tumba que le hizo Ramses II a Nefertari, la tumba más célebre del valle de las Reinas, descubierta en 1904, y la que se inspira estas cartas.

De entre toda la baraja estuve buscando alguna representación de Nefertiti y la encontré en la Reina de Copas. Tal fue la importancia de esta mujer y revolucionario cónyuge, que se hicieron las primeras pinturas para recordar las escenas familiares entre el faraón, ella, y sus hijos. Ese diseño que muestra tanta dulzura que plasma Silvana, es tal cual recogido de una piedra caliza tallada que revela momentos íntimos y relajados de la vida de los faraones, elaborados con gran sutileza bajo el disco solar de Atón. La belleza de Nefertiti junto a sus capacidades como gobernante sellan su historia. El Busto de Nefertiti (encontrado en Amarna en 1912 por un arqueólogo Alemán) nos enseña ese esplendor, y visitarlo es una experiencia mágica.

Esta entrada ha sido elaborada con el mayor cuidado posible a través de la propia observación e investigación para conocer más esta baraja. Sin conocimientos de egiptología, y sin pretender mostrarme como entendida (pues solamente soy una curiosa), espero que sirva como método de reflexión y ayuda a la intuición propia para trabajar con estas cartas. Sinceramente, muchos hablan de este mazo, pero no he encontrado ningún texto que lo analice, por ello me tomé el gusto y la libertad para hacer algo parecido desde mi propio punto de vista, lo que hace mucho me sirvió como experiencia enriquecedora y que comparto ahora, concediéndome una profunda alegría.

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