El Ermitaño

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Sin duda, una de mis cartas especiales. Desde la niñez, siempre sentí que debía reconocer cuáles eran mis propios pensamientos, pensaba que era fruto de todo lo que pasaba a mi alrededor y de la gente que me rodeaba. Nunca estaba totalmente convencida de que si lo que hacía era por propia voluntad o por lo que esperaban los demás de mi. Siempre me planteaba ese tipo de cuestiones. Imaginaba a un hombre mayor, que hablaba poco pero que sabía mucho, que me decía que me ayudaría a encontrarme a mi misma, pero también conseguía a la vez que me sintiese sola, él decía que debía de olvidarme de los demás de vez en cuando para conocer mi propio ser y descubrir qué motivos eran los que me movían en este mundo.

Nunca me pidió renunciar a nada ni a nadie, simplemente me enseñaba el camino. Cuando vi por primera vez al Ermitaño en el Tarot, vi que se cumplía una leyenda de todas mis vivencias imaginarias. Con los años, ya le veía por todas partes, siempre aparece en las novelas de aventuras, el eterno consejero, viejo, sabio y amigo. 

Si vas a elegir tu carta del día, y aparece El Ermitaño, te aconseja que tomes un momento de introspección, que te separes del mundo externo para así analizar la situación sin que las opiniones de los demás puedan influirte. Es necesario madurar una decisión importante para que encuentres una actitud propia e inequívoca. 

Si hablamos sobre temas más amplios en el tiempo, ya sea una relación, un proyecto o un trabajo, esta carta habla de retrasos y procesos lentos. También de la persona que se separa para tomar un tiempo vacacional o de retiro por propia voluntad para así encontrar respuestas a su estilo de vida actual. Es probable que la persona se replantee si quiere seguir en la actividad que ha estado desarrollando hasta el momento, si es feliz con su pareja, o si ha encontrado lo que esperaba. Necesita determinar qué es lo que tiene que cambiar, si la vida que lleva se corresponde a su ser, a su naturaleza, o si se está dejando llevar por los acontecimientos sin disfrutar, por no hacer daño a los demás. Así, siempre ha sido fácil reconocer este Arcano, representado por un hombre mayor, normalmente de barba blanca (color asociado a la sabiduría) y que, alumbrado con un candil, y apoyado en un bastón de peregrino, se adentra en el camino renunciado a todo voluntariamente en busca de su verdad. A este señor se le relaciona también con la persona que investiga, como por ejemplo, un científico. Aunque el color amarillo de su linterna, signifique espiritualidad, este personaje también busca respuestas en la materia, es decir; la verdad en todos los planos para así poder seguir adelante. El manto que le envuelve significa recogimiento.

Si aparece esta carta en una tirada hablará entonces de que el consultante se ve en el momento descrito, o es posible que se encuentre con un hombre de las características del Ermitaño que va a darle consejo.  La persona que consulta necesita someterse a un tiempo de contemplación de soledad, meditación, que hará que crezca mental y espiritualmente para así encontrarse a si mismo. Este camino de “asceta” le conducirá a encontrar respuestas y revelaciones que aclararán su vuelta futura. Calma y lentitud; paciencia. 

El lado negativo de este arcano habla de egoísmo, si de una persona que solamente se preocupa de si misma. Que no escucha a nada ni a nadie o que se guía por consejos imprudentes e inmaduros. Es autosuficiente y no necesita nada de los demás. Señala a alguien que se oculta, que tiene intenciones egoístas. 

Puede describir signos de timidez, de tener que estar sólo por obligación y que se siente pobre en todos los aspectos.

Esta práctica trata de ayudarte a recibir luz y así alcanzar la realización al verte como mero espectador. El Ermitaño, sabe meditar muy bien, y sabe verse a si mismo desde otro ángulo, separándose así de su cuerpo y sus emociones para volverse crítico y analítico respecto a los pensamientos que ha de prestar atención. Para comenzar, aconsejo una serie de respiraciones abdominales en posición sentada, en el suelo o en una silla. Si puedes y te gusta hacer la postura de loto, utilízala para este ejercicio. Cuando hayas alcanzado un estado de relajación profundo, y tu mente se haya quedado más suave y lenta, abre los ojos y observa este Arcano en tu Tarot. Observa bien al personaje de tu ilustración y quédate con todo tipo de detalles. Una vez grabada la imagen en tu memoria, cierra los ojos y lleva la atención a tu entrecejo, poco a poco, después de sentir un calor especial en la zona, acompañado de un hormigueo, empieza a ver la luz del candil ahí. A medida que expiras, esta luz se irá alejando y te darás cuenta de que estás caminando, la estás siguiendo y la llevas en tu mano. Vas avanzando y te ves sumergido en la oscuridad, caminando por unas montañas frías y el buscador eres tú.

Después de estar un tiempo caminando,  tu mente va acorde a tus pasos y a tu respiración, y localizas un espacio llano y pequeño. Decides quedarte allí a descansar para disfrutar de tu soledad. Una vez  sentado/a y acomodado/a, entre flores en la noche, donde el frío parece haber desaparecido, aparece un anciano, que no reconoces. Se te acerca y te mira profundamente a los ojos, te observa pero no te hace sentir incómod@, la verdad es que hasta parece que ya le has visto en algún momento de tu vida, aunque fuese en sueños. Es un guía para ti, un hombre de respuestas trascendentales, y estaba esperándote. Cuéntale lo que te ocurre, pídele respuestas que te hagan reflexionar sobre qué rumbo tomar en tu vida, déjate ayudar y muéstrale gratitud. Tus preocupaciones son sus preocupaciones, tus miedos son sus miedos, y nadie te entiende mejor que él, es tu maestro espiritual. Cuando hayas quedado satisfecho, vuelve a tu estado natural sin prisa y con consciencia, aprovecha a anotar tus sensaciones, mensajes y visiones, mañana quizás lo ves de otra manera.

Ilustraciones: Tarot de Los Secretos, Marco Nizzoli, 1997. Lo Scarabeo

Tarot Erótico, Luca Raimondo, 2000. Lo Scarabeo

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