Equilibrio de Chakras

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Ejercicio diario de conciencia de chakras

Este es un ejercicio para que la energía fluya a través de nuestros chakras de forma natural y sin bloqueos, tomando conciencia de que están ahí. No quiero que se confunda con un ejercicio para el despertar la energía Kundalini, tema amplísimo, ancestral y muy interesante. Desde la antiguedad, el despertar de esa energía ha sido la meta del hombre; de hecho, se tienen que dar muchos factores para que ésta se mueva: sobre todo, mucha práctica y trabajo a partir de una base correcta; lo primordial es analizar desde dónde se hace, es decir, con qué intención; debe ser desde una actitud de renuncia. Desear un bello y joven cuerpo físico, una mente lúcida y clarividente, o directamente poderes paranormales interfieren y obstaculizan el verdadero propósito. Los esfuerzos empleados en la meditación y métodos específicos para esta “activación de la energía” mencionada, sin la condición de desapego, están predestinados al fracaso.

Pretender despertar La Kundalini, que está enroscada y dormida en nuestro primer chakra (cóccix) sin una preparación para el alma (compasiva) y el cuerpo físico (que haga como vehículo limpio) es una pérdida de tiempo. Se necesitan muchas vidas para llevar esta energía de manera controlada al séptimo chakra (corona) y expandirla alcanzando así, el estado de “iluminación”. Aquel que lo consigue por las vías “correctas”, absteniéndose de recursos materiales externos como sustancias químicas, por ejemplo, seguramente viene con una práctica y aprendizaje acumulados en su alma durante experiencias previas vitales.

El que se disponga a hacer este ejercicio matutino, deberá estar libre de toda expectativa, y lo tomará como una práctica de visualización del color y del lugar correspondiente a cada uno de los siete chakras principales en nuestro cuerpo astral. Se da por hecho, que el practicante tiene unas nociones básicas sobre el tema y acepta la existencia de estas ruedas de energía que influyen en todos nuestros cuerpos y por lo tanto, en todo el organismo.

Llevar la atención a una zona específica del cuerpo, ayuda a sentir ese lugar en concreto sin tener que esperar a que “nos duela” para saber que está ahí. En la mañana, acudiremos al espacio en el que realizamos nuestras prácticas meditativas, y sino, un lugar tranquilo. Siempre en postura cómoda, llegado a un estado de calma mental, vas a conectar con la energía de tus chakras, es decir, con tu energía.

  1. El primer chakra está en el perineo, es rojo y su nombre es Muladhara. Éste te conecta con La Tierra y va hacia abajo. Es el chakra raíz. Pon toda tu atención en esa zona que está entre el ano y el comienzo del aparato reproductor y siente allí una espiral roja que avanza hacia el suelo, arraigándose y viceversa, uniéndote con el planeta. Imagina como la espiral se mueve lentamente al ritmo de tu respiración, asciende y desciende, y quédate allí un minuto.

  2. El segundo chakra está en la zona lumbar baja, en el sacro, es naranja y su nombre es Svadishthana. Ahora la espiral se formará a partir de su esfera naranja, hacia delante. Dibujaremos mentalmente otra espiral en la salida, hacia atrás. Una vez alcanzadas las dos imágenes mentales, las uniremos en movimiento suave y  empezaremos a sentir como una única espiral que danza al ritmo de la respiración, percibiendo como la energía naranja entra y sale atravesando esa zona baja vientre/ espalda lumbar. Quédate allí otro minuto.

  3. El tercer chakra está en la boca del estómago, es amarillo y su nombre es Manipura. La espiral parte de ahí y también lo atraviesa. Pon la atención en el lugar, siente la luz amarilla radiante y experimenta con la espiral entrando y saliendo en un movimiento armonioso en el plexo solar, como en los dos chakras anteriores. Permanece un minuto.

  4. El Cuarto chakra está en el pecho, es verde y su nombre es Anahata. Siente a la altura del corazón como un rayo verde lo invade y nacen ahora dos espirales verdes, una hacia delante de ti y otra por detrás de tu espalda, hasta convertirse en una donde fluye todo el amor. Percíbelo a la altura de tu corazón y disfruta de la entrada y salida de la luz de color al compás de tu respiración. Plena atención durante un minuto.

  5. EL Quinto chakra está en la garganta, es azul cielo/algo turquesa, y su nombre es Vishuddha. Vuelve a construir las espirales del color correspondiente entrando y saliendo por la garganta, sintiendo un ligero cosquilleo, abriéndote las cuerdas vocales y notando una sensación de apertura y alivio en la zona. 

  6. El Sexto chakra está en el entrecejo, es azul índigo, como el océano en la noche, y su nombre es Ajna. Lleva el color esférico entre las cejas, un poco más arriba y siente un agujero del que sale una espiral de ese color hacia delante y otro hacia atrás de tu cabeza. Quédate un minuto con plena atención.

  7. El Séptimo chakra se posa sobre la coronilla, es morado violeta y su nombre es Sahasrara. Toda tu concentración se sienta sobre tu cabeza. De repente empieza a abrirse un remolino que origina una espiral lila y sube hacia el techo del habitáculo, traspasa el tejado, se une al cielo, a las estrellas y al cosmos en general. Después de disfrutar tu minuto ahí, vuelve a recordar tu espiral en el primer chakra, y dibuja un remolino más estrecho que desde el núcleo de La Tierra atraviesa todos tus chakras por la médula espinal, la columna vertebral y asciende a lo más alto. Quédate el tiempo necesario con esa sensación de integridad y armonía tres minutos y abandona la práctica, volviendo a tu estado natural, relajado y en perfecto equilibrio para afrontar el nuevo día que se presenta para ti.

Agradece esta experiencia y recuerda,  si tú estás san@ y vibras alto, impregnarás a los demás con tu brillo. Somos luz.

Otra práctica más que nos ayuda a fluir, y también, como preparatoria para nuestros trabajos con Tarot

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